Inconstante es el amor que escapa de la luz
para caer en los vacíos silentes de la noche,
el instante en que las historias dejan de mezclarse
y los amantes siguen el rastro equivocado
que les lleve hasta la Antártida
Apostatas sin rumbo de un delirio inútil
que desafina buscando simulacros en algún
desconocido, estatuas desnudas sin corazón
y a la deriva en los ensueños, viajando
en sentido contrario a las agujas en el reloj
del alma
II
Para amarnos no nos importó
lastimar a otros o soportar
el ladrido obstinado de los perros
abandonando sobre la hierba
los remordimientos
Y acabamos devorándonos mutuamente
cuando apenas habíamos agotado
nuestra primera estación
III
No debes ahora recordar
el pasado que compartimos
a destiempo
has conocido a otro hombre
y me dices te posee
una pasión insólita
que no te reconoces
Escúchame
no puedes apagar el sol
Además es mediodía
IV
Regresarás con ese hábito que sólo a ti
te pertenece, llama de un fuego que arde
por pura curiosidad
Duplicarás tus palabras y mi corazón
los latidos hasta la muerte, donde seremos
viento para reconocernos
V
Colgaban de sus ojos miradas extinguidas
y vegetaba resignado en su indolencia
sin que le inquietaran los días venideros
Un viernes le habló una mujer
de las que sólo aman por las noches
con palabras vírgenes
y le sobrevino el pánico
VI
Tratas de proteger tu corazón
confinándolo en una burbuja aséptica
a los sentimientos
Es comprensible
Quizá el amor aún nos llega infectado
por la persistencia del pecado original
VII
Me gusta pensar en lo que me excita
sin implicarme en compromisos
y subir peldaños de madera
desoyendo los crujidos
de la escalera desgastada
Escondo a la sed mi dependencia
para dar largos tragos el día de mañana
e improvisar sin esfuerzo las mentiras
lunes, 3 de mayo de 2010
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